lida daidaihuaSlimming Capsules! fruta plantaLouis Couet's cheaper blog about fruta planta . mei zi tang diet pills
Home Consejos veterinarios Bebes y mascotas

La llegada de un nuevo miembro a la familia es un gran momento para todos en casa, pero también surgen nuevas preocupaciones: ¿cómo reaccionará nuestra mascota? ¿Debo prepararlo para el nuevo acontecimiento?. ¿Para una nueva vida?

Para el perro la familia es una manada y él ocupa una posición variable. Lo que nosotros entendemos por “celos” no es más que la sensación de que su ubicación jerárquica se ve alterada a la baja y puede hacer brotar su instinto de presa, de territorialidad, de dominancia, los cuales son básicos para su supervivencia como especie.

Para el niño nuestra mascota es algo que le llama la atención, siente mucha curiosidad, lo quiere tocar y tiende a pellizcarlo, a apretarlo, sus movimientos son torpes y bruscos y en determinados momentos pueden lastimarlo o dañarlo. Al no entender porqué le hacen daño su reacción puede ser demasiado brusca.

Por ello, es fundamental que siempre estés ante el perro y tu hijo, para guiar también al niño sobre cómo debe acariciar al perro y cómo no debe dañarle. El simple hecho, de que un niño, por ejemplo, de 2 años, se abalance sobre un perro para abrazarle, puede asustarle, que puede traducir ese abrazo como una agresión. Así mismo si el animal es mayor o sufre alguna enfermedad, el dolor puede hacer que reaccione mal en determinadas situaciones.

Es importante, sin embargo, que nuestra mascota tenga contacto con niños durante su etapa de socialización (aproximadamente hasta los 3 meses de edad), que no tema a sus movimientos, gritos y “torturas”. Durante esta etapa es mayor su deseo de investigar, que sus miedos; y las experiencias vividas quedarán marcadas para siempre en su memoria e irán formando su personalidad.

Los perros deben saber soportar la forma que tienen los niños para “acariciarlo”, que no siempre son muy dulces, como tirones de cola, de orejas, metida de dedos en los ojos, en la nariz, etc., etc. De esta forma, y sin proponérselo, están imponiendo su posición dentro de la jerarquía de la familia con respecto al perro; le están dejando claro, que aunque pequeños, están sobre él (socialización y adiestramiento). Es importante que todo contacto de los niños con el perro sea supervisado por un adulto, que pueda tener el control de la situación.

También es importante enseñar a los niños a ser respetuosos con los animales, la manera de acariciarlos y jugar, saber cuándo el perro no debe ser molestado y a reconocer los signos de amenaza y enfado.

Consejos prácticos antes de comprar una mascota:

Elije una raza adecuada, teniendo en cuenta el tamaño, sexo, nivel de ejercicio y nivel de tolerancia con los niños.

Preocúpate de criar a un perro equilibrado mentalmente, dándole pautas de convivencia, un período de socialización de calidad, tiempos de distracción, etc.

Nunca dejes a tus niños solos con el perro.

Enseña a los niños a respetar al perro, muéstrale que ellos sienten dolor igual que nosotros.

No olvides que el perro no piensa como nosotros y no interpreta las cosas de la misma manera.

Es importante asegurarse de que nuestra mascota no tiene ningún problema de agresividad hacia los niños o adultos y de que no ha presentado ningún comportamiento cazador hacia pájaros, gatos o cualquier otro mamífero.

Si la respuesta es , consulta al veterinario o a un etólogo.

Si la respuesta es no, hay que tener en cuenta que el perro va a recibir menos atención que antes, lo que se traducirá en que empezará a mostrar conductas para llamar la atención o bien por puro aburrimiento: destrozar cosas, hacer agujeros en el jardín, etc.

ANTES DEL NACIMIENTO:

Con la llegada del bebé se producen cambios de hábitos y costumbres en la familia. Por este motivo, es importante que si tienes un animal de compañía, no te olvides de las necesidades afectivas de tu mascota.

Antes de que nazca el bebé conviene trabajar estas facetas. La razón principal es que los cambios bruscos pueden afectar a tu mascota de diferente forma, sobre todo, si se trata de un perro o un gato, conviene realizar los cambios al menos 2 ó 3 meses antes de la llegada del bebé:

1. Si es contigo con quien pasa la mayor parte del tiempo, sería positivo que otros miembros de la familia se acercasen a la mascota de forma progresiva para que no note tanto tu ausencia durante el parto y tu dedicación al bebé cuando éste llegue a casa.

2. Horarios: Acostumbre a su perro a un horario realista y que usted piense que puede mantener una vez esté el niño en casa. Comience a dar de comer y a dar los paseos a las horas que vaya a poder hacerlo cuando el bebé esté presente. Este horario será probablemente muy distinto al actual, y es mejor que el perro no sufra todos los cambios a la vez, coincidiendo con la llegada del niño.

3. Cambios en casa: los preparativos y modificaciones que vayamos a realizar en casa (la nueva habitación del bebé, cambiar el lugar de descanso de nuestra mascota, lugar de la comida, …) es preferible realizarlo 2 ó 3 meses antes del nacimiento para que nuestra mascota no relacione el cambio con el nuevo integrante de la familia.

4. Paseos: si usted lo pasea con un collar normal, arnés o collar de estrangulamiento, y su perro tira de la correa o no se porta adecuadamente, es el momento de educarlo para que no lo haga. Un buen método es el uso de los collares “halti” o los arneses de adiestramiento. También es beneficioso para tu mascota que se relacione con algunos artículos del recién nacido como el cochecito de paseo para que lo identifique con el bebé y no se asuste al dar los paseos.

5. Incluya en este horario 5-10 minutos de atención sólo para el perro. Este periodo será un tiempo de calidad para el animal, una o dos veces al día. Aproveche para acariciarlo, cepillarlo, jugar con sus juguetes, etc. Mantenga siempre este ratito reservado para él, más o menos a la misma hora todos los días, y asegúrese de poder mantenerlo igual una vez llegue el niño. Aunque todos tendrán que acostumbrarse a los nuevos horarios, esta es una forma de transmitir al perro que todavía cuenta, y a que se sienta importante. Si el niño está presente debemos, en la medida de los posible, prestarle atención también al perro. Todos los juegos, las caricias y las golosinas deben ser entregadas en presencia del niño.  Si el niño no está “en escena”, debemos de forma deliberada reducir el grado de caricias y atenciones que recibe el perro. En otras palabras, el perro sólo obtendrá cosas de nosotros en presencia del niño, y no al revés como ocurría antes.

Ahora el aprendizaje del perro será:

... cuando está el niño delante me hacen caso y me divierto como siempre.

... cuando el niño desaparece me aburro y ellos me ignoran.

6. Habitación: Antes de que el bebé llegue, deje a su perro entrar en su habitación y en la zona de cambiar pañales. No le deje fuera de las habitaciones del bebé todo el tiempo, los olores nuevos le atraerán y debe acostumbrarse a ellos lo más rápido posible. Compre las lociones, el talco, los pañales… y deje al perro olerlas, antes de traer el bebé a casa. Si decidimos limitar la entrada a la habitación pueden usarse puertas de rejillas o de barreras bajas. Así evitarás que la mascota se sienta aislada, ya que pueden ver y escuchar lo que está pasando dentro de la habitación, así como que se suba a la cuna o la empuje cuando el bebé está durmiendo.

7. Objetos: Si intenta coger algo del bebé, corríjale con un “NO” o “MAL” y haga que se lo traiga y se lo dé. Es el momento de enseñarle buenas maneras:sienta, quieto, tumba, coge y suelta, si no sabe responder a estas órdenes básicas, antes de que llegue el bebé, tendrá más problemas. Aproveche el tiempo que le quede antes de la llegada del niño, acuda a un grupo de trabajo o a un adiestrador si usted no tiene tiempo. Para cuando llegue el bebé, su perro debería responder a estas órdenes verbales con rapidez.

8. No deje a su perro subirse o tumbarse en ningún mueble del niño. Corríjale ahora que no está su bebé presente, y evitará problemas con el niño delante. Si su perro tiene juguetes de peluche o de goma, que sean parecidos a los de su bebé, piense que no va a saber distinguir entre los juguetes. Si los lava después de que los haya usado el perro, no plantearán problemas para la salud del niño, pero en cuanto el niño crezca un poco puede que comiencen a pelearse por los muñecos.

9. También puede suceder que su perro le robe los juguetes de la mano al niño, o que el niño intente sacarle el juguete de la boca al perro. En estos momentos es cuando se corre más riesgo de tener un accidente. Para evitarlo, acostúmbrele a nuevos juguetes, que no se parezcan en nada a los de su bebé, y enséñele a soltarlos a la orden.

10. Vocalizaciones: Puede ser interesante hacerle escuchar voces de bebés para habituarlo a los nuevos sonidos. Por supuesto, debes preocuparte siempre de que relacione estos estímulos con situaciones agradables y positivas.

11. Estado sanitario: es importante realizar una puesta a punto del animal si no tenemos las desparasitaciones, vacunas y demás cuidados al día.

CUANDO LLEGUE A CASA EL BEBE


1. Cuando nazca el niño, haga que su pareja o la persona que se quede cuidando al perro le lleve ropas del bebé usadas. Esto enseñará a su perro los nuevos olores a los que se va a tener que acostumbrar. Deje al perro olerlas y espárzalas por la casa a la vez que le da premios y caricias para que asocie el olor a algo bueno.  No le deje cogerlas con la boca ni mordisquearlas.

2. Cuando su bebé llegue a casa, el perro querrá saludar a todo el mundo, especialmente a la madre que ha estado fuera de casa unos días. Intente que alguien se quede con el niño unos minutos, mientras la madre atiende al perro, y hasta que éste se tranquilice o haga que alguien salga con el perro a dar una vuelta para que os de tiempo a llegar con calma. Si salta o es muy nervioso, póngale la correa para saludar o salúdele en una habitación distinta. Una vez esté calmado, y todo ha vuelto a la normalidad, puede presentar el bebé al perro.

3. Una vez que su perro haya saludado a todos los adultos que han vuelto a casa desde el hospital, y esté tranquilo, podemos comenzar con las presentaciones. En general, es importante actuar de la forma más relajada posible. De lo contrario, podemos transmitir nuestra excitación al perro.

 

4. No debemos castigar al perro por querer investigar al bebé. Si lo hiciéramos, el perro podría asociar la presencia del niño con algo negativo.

 

5. Haga que un miembro de la familia se siente en el sofá con el bebé sobre las rodillas. Entonces usted puede estar libre para controlar al perro. Déjele olisquear al bebé, acercarse e investigar. Póngale la correa si no está seguro de cómo va a reaccionar, o si es inquieto o algo brusco, si se muestra tímido o reacciona con miedo ante el bebé, acaricielo y hablele suavemente, alientele para acercarse. No le obligue, ni le acerque el bebé. Si el perro se acerca al bebé y lo huele de una forma calmada, debemos premiarlo con caricias y palabras suaves. Debe siempre evitarse un tono de voz que pueda excitar al perro, por ejemplo, el que utilizamos para jugar.

 

6. Si las cosas han ido bien, no debemos alargar en exceso el primer contacto. Es importante no forzar la interacción entre el perro y el niño y permitir que el proceso se lleve a cabo de forma gradual.

7. Si su perro gruñe al niño, ríñale y llévelo a otra habitación. Pruebe otra vez cuando se haya calmado. Nunca le diga al perro “está bien, calma” o cualquier palabra de aliento mientras se está mostrando agresivo. El perro lo que entiende es que le premiamos por ese comportamiento, que es lo contrario que queremos.Si no se puede parar el comportamiento agresivo con una voz, puede utilizar un chorro de agua de un pulverizador de las plantas o una pistola de agua de juguete. Lo que importa es que su mascota se sorprenda, no que se asuste más. Una vez interrumpido el gruñido, aléjese y ponga al perro en otra habitación hasta que se calme. Sobre todo si su perro siente miedo del niño, deberá tener mucho cuidado los primeros días.

8. Las visitas: Es obvio que las visitas vienen estos días a casa para ver al niño. Sin embargo, eso no significa que no dispongan ni de unos segundos para prestarle atención también al perro. Debemos intentar que las personas que vienen a casa le hagan un poquito de caso al perro. Puede ser algo tan sencillo como darle una golosina, lanzarle un par de veces la pelota y acariciarlo de vez en cuando.

9. Si pasadas 3 semanas el perro acepta al niño sin miedo ni agresividad, se le puede soltar de la correa. Si no, deberá permanecer más tiempo con ella puesta. Intente que un miembro de la pareja atienda al bebé, mientras que el otro atiende al perro, y túrnense. Nunca deje al perro solo con el niño hasta que éste tenga edad suficiente como para reaccionar bien delante del perro. Si su perro sigue mostrando miedo, o agresividad, debe exponerlo al bebé muy poco a poco, premiando cada momento tranquilo y alegre del perro, regañando verbalmente y separando al niño del perro en cuanto éste muestre la mínima señal de miedo o de agresión. Tenga mucha paciencia. Ante cualquier duda, ponga el bozal a su perro, pero no se confíe sólo con un empujón por descuido puede hacer daño al niño en un momento dado.

10. Cuando sólo está una persona en casa con el bebé, no deje a su perro libre en presencia de éste. Llévelo atado o déjelo en otra habitación mientras atiende al niño. No se puede tener a un bebé en brazos y a la vez corregir a un perro que se abalanza a saludar, o se cruza en nuestro camino para perseguir una pelota. Lo mejor es tenerlo atado con una correa larga, para que pueda moverse por la habitación mientras nos mira, pero que no alcance al bebé si de repente le entran ganas de investigarlo más de cerca o jugar con él.

11. Nunca deje a solas al animal con el niño por ninguna razón. Tenga en cuenta que su perro aprovechará cualquier descuido para acercarse a investigar sin su supervisión, y cuando se tiene un niño esto ocurre varias veces al día sin nosotros darnos cuenta: suena el teléfono, llaman a la puerta, estamos preparando un biberón por la noche… estos periodos cortos de tiempo libre son los que puede aprovechar su perro para hacer una trastada, no solo hay problemas de agresividad, el animal puede por curiosidad volcar la cuna del bebe o subirse a ella y hacerle daño con las patas, y esto es lo que hay que evitar lo máximo posible, bien dejando al niño detrás de una puerta de bebés o atando al perro.

12. Una vez su perro se ha acostumbrado al bebé, y se muestra cariñoso y sociable con él, no hay ningún problema en que le siga a usted por casa mientras atiende al niño. Insista en que obedezca a las órdenes verbales, o en un momento de mucho ajetreo, con el niño, el teléfono y el pañal no podrá controlar al perro, y pueden crearse situaciones complicadas.

13. Bajo ningún concepto se dejará al perro dormir en la misma habitación que el bebé. Use un monitor, una radio, o una puerta de bebés, para poder dejar al niño sólo en su habitación.

Para el resto de la relación con el niño en el futuro, es importante seguir estas instrucciones:

nunca deje al bebé/niño jugar o interactuar con el perro sin supervisión, hasta que el niño no sea lo suficientemente mayor para comportarse adecuadamente con el perro ( y esto puede ser hasta que tenga unos diez años).

eduque a su hijo a tratar al perro: enséñele a respetar la comida y los momentos de descanso del animal , a mostrarse cariñoso y acariciarlo .

Tenga cuidado con perros viejos, con artrosis, otitis u otros dolores crónicos que pueden reaccionar con miedo o dolor al contacto.

Tenga mucho cuidado también si su hijo es muy activo o brusco.

La segunda causa más frecuente de problemas entre niños y perro es desde que el niño comienza a andar hasta que tiene unos cuatro o cinco años. En este periodo los niños andan con poca coordinación, se caen, se agarran a lo primero que pillan para no caerse… si esto es su perro, puede que éste no lo aguante o que se asuste. Vigile cualquier juego entre ellos, y regañe al que juego brusco, evite especialmente aquel en que el perro tira de un objeto con los dientes intentando arrancarlo de las manos de una persona.

Piense que un adulto es capaz de interpretar el lenguaje básico del perro, un ejemplo, si el perro nos gruñe al quitarle la comida o tirarle de la oreja dejamos de hacerlo, el animal nos avisa antes de morder, pero un niño pequeño no entiende el significado del gruñido y continuará hasta llevarse el mordisco.

Es igual de importante enseñar al perro a tratar al niño que enseñar al niño a tratar al perro. Así evitaremos situaciones peligrosas para los dos.

Si aun a pesar de todas estas medidas observa en su perro reacciones que le preocupen, sea responsable, acuda a un profesional en conducta animal y solicite asesoramiento.

 

Las señales de alarma:

El protocolo hasta ahora descrito es válido para perros de cualquier raza, sexo y edad, que no presenten un problema previo de comportamiento.

 

Algunas conductas mostradas por el perro pueden no ser compatibles con la convivencia con un niño. A continuación planteamos 5 preguntas sobre la conducta general del perro. Si en alguna de ellas la respuesta es afirmativa, por favor contacte de inmediato con un veterinario.

 

¿Su perro gruñe o enseña los dientes...

... cuando alguien de casa lo toca mientras come o tiene un objeto en la boca?

... si lo quieren echar del lugar donde descansa?

... al querer cepillarlo o bañarlo?

... al sujetarlo o intentar moverlo?

... a las personas que no son de la familia, en casa o en la calle?

RESUMEN: las 5 claves para una buena convivencia.

1. Realizar los preparativos con antelación.

2. Actuar con calma.

3. Presentar el niño al perro de forma gradual.

4. Supervisar a ambos en todo momento.

5. Conseguir que el perro relacione la presencia del niño con cosas positivas.